|
Breve panorama del desarrollo de las asociaciones
La Sociedad de Bibliotecarios de Puerto Rico
(SBPR) es la primera organización de bibliotecarios que
se establece en Puerto Rico. Se constituye el 27 de abril
de 1961, cuando se incorpora oficialmente como una asociación
sin fines de lucro en el Departamento de Estado de Puerto Rico.
Entre sus treinta y seis fundadores figuran bibliotecarios y personalidades
del ámbito académico. Dos baluartes de la
bibliotecología puertorriqueña fueron sus primeros
presidentes: Antonio Matos durante los años 1961- al 63
y Josefina del Toro del 1963 al 1964.
El 1 de marzo de 1978 se establece la Asociación
de Exalumnos de la Escuela Graduada de Bibliotecología,
actualmente Asociación de Egresados de la Escuela Graduada
de Bibliotecología y Ciencia de la Información (ASGRABCI),
seguida por la Asociación de Bibliotecarios de Derecho
que se funda en marzo del 1979. En el 1986 surge la Asociación
de Bibliotecarios Escolares de Puerto Rico (ABESPRI). Como
lo indicia su nombre, ASEGRABCI representa a los graduados de
uno de los dos programas de bibliotecología a nivel de
maestría que existen en el país y las dos organizaciones
restantes responden a grupos particulares de bibliotecarios.
Existen, así mismo, asociaciones de profesiones
afines como son la Asociación para las Comunicaciones
y Tecnología Educativa (ACTE) y la Red de Archivos Históricos
de Puerto Rico (Archired). La última, representa
los archivos históricos, públicos y privados, así
como centros de investigación que custodian los fondos
documentales del país. Aunque de corta duración,
cabe mencionar que en los años 70 se funda la Federación
Nacional de Bibliotecarios (FENAB) que se nutre de socios descontentos
de la SBPR y de una nueva generación de bibliotecarios
ávidos de cambios.
Trayectoria de la SBPR
Podemos afirmar que la SBPR es la organización
nacional de bibliotecarios de facto, ya que su matrícula
se compone de pesonas que se desempeñan en todo tipo de
biblioteca-académica, pública, escolares y especializadas-,
así como la más amplia pues incluye seis categorías
de socios: regulares, fundadores, honorarios, institucionales,
estudiantes y personas interesadas o relacionadas con la profesión,
tales como libreros, editores o amigos de la biblioteca.
Además de su procedencia, el trasfondo
educativo de nuestros socios es variado ya que abarca tanto a
personas con preparación académica en bibliotecología
como a aquellos que trabajan en bibliotecas sin poseer una formación
professional en este campo. Aunque nuestras listas de socios
incluyen más de 300 personas, la cantidad de socios activos-
es decir, aquéllos que están al día en el
pago de su cuota-, fluctúa cada año.
La SBPR está regida por una junta directiva
compuesta del presidente, vicepresidente/presidente electo, secretario,
tesorero y cinco directores (vocales). El presidente anterior
también forma parte de la junta, según lo dispone
el Reglamento de la Asociación. Existen,
además, nueve comités de trabajo con la encomienda
de adelantar los objetivos de la Asociación. Los
comités permanentes que establece el Reglamento
son los siguientes: Constitución y Reglamento, Socios,
Ética Profesional, Finanzas, Educación Continua,
Publicaciones, Relaciones Públicas, Legislación
y Becas. Un comité ad-hoc es el de Distinciones,
que se encarga de redactor los criterios y recomendar los candidatos
que recibirán los premios que otorga anualmente la SBPR..
Otro Comité ad hoc es el de Nominaciones, que tiene la
tarea de organizar cada dos años el proceso de recibir
nominaciones y llevar a cabo la votación para la Junta
Directiva.
La SBPR desarrolla múltiples actividades
entre las que sobresalen, por su antigüedad y continuidad,
dos conferencias al año. Cada dos años, una
de estas conferencias sirve, además, para celebrar la asamblea
general de acuerdo al Reglamento. Dentro y fuera
de las conferencias anuales auspicia actividades de educación
continua. Desde el 1963 promueve la celebración de
la Semana de la Biblioteca en la que auspicia una serie de actos,
emite un cartel conmemorativo y coordina la firma de la proclama
con las autoridades gubernamentales.
Emprende un programa de publicaciones dinámico,
que es responsible de la primera revista profesional del país:
el Boletín de la Sociedad de Bibliotecarios de Puerto
Rico y de una serie monográfica, Cuadernos Bibliográficos.
Publica, además una Guía de Bibliotecas (1964,
edición provisional y 1971) y un Directorio de
socios (1970). Mientras la revista tiene dos etapas, 1962
a 1974 y de 1979 a 1982, de los Cuadernos se publicaron
un total de 17 entre los años 1970-1981. Mantiene
ininterumpidamente la publicación de un boletín
de noticias desde 1962 titulado Informa.
Tras palidecer en los últimos años,
el programa de publicaciones resurge con un nuevo Directorio
de socios (1998) y una nueva revista que hemos titulado Acceso:
Revista Puertorriqueña de Bibliotecología y
Documentación. Luego de una interrupción
de dieciséis años, se reactiva la publicación
de una revista Puertorriqueña dedicada al campo.
Presencia de la asociación en
el desarrollo de la profesión
El desarrollo de la profesión en Puerto
Rico está íntimamente relacionado con la SBPR como
lo atestiguan los diversos logros, especialmente durante la primera
década de su existencia. Cabe destacar que el mero
hecho de organizarse como grupo o clase profesional fue de por
sí una contribución al desarrollo de la profesión
al proveerle a los bibliotecarios un instrumento y una visibilidad
que no disfrutaban.
Uno de los logros directamente relacionados con
las gestiones que propulsó la SPPR, es el establecimiento
en el 1969 de la primera escuela de bibliotecología del
país, un programa a nivel de maestría, el único
que existe en América Latina acreditado por la American
Library Association, que ha formado a más de una generación
de bibliotecarios puertorriqueños. Durante la primera
década de su existencia, y gracias a becas de la Organización
de Estados Americanos, se formaron en la Escuela bibliotecarios
de Colombia, Costa Rica, México, Panamá y Venezuela,
entre otros países de América Latina.
Ciertamente, las múltiples actividades
que realiza la SBPR inciden en el desarrollo de la profesión.
Las dos conferencias anuales están encaminadas a discutir
temas fundamentales y de interés a la clase profesional.
Una ojeada a los títulos de algunas de estas conferencias
anuales o semianuales refleja los temas y la problemática
que enfrenta la profesión en las últimas décadas:
Las bibliotecas públicas en Puerto Rico (1972), El
derecho a la información (1974), El proceso de acreditación
y evaluación de bibliotecas (1983), Instrucción,
productividad y tecnología en bibliotecas (1985), El impacto
de la propiedad intelectual: autores, editores y bibliotecas (1997-98).
Aparte de auspiciar dos conferencias al año,
existe un programa de educación continua encaminado a la
formación y capacitación profesional. El mismo
ha sido instrumental en ofrecer un programa sostenido de conferencias,
talleres, seminarios y actividades análogas, que se ofrecen
a socios y a todos los interesados a un costo mínimo o
gratuito. Basta señalar, a manera de ejemplo, dos
de las actividades más recientes: los talleres Planificación
para la preservación y Contingencia y recuperación
de desastres, que se ofrecieron con asesores del Southeastern
Library Network (SOLINET) y del Northeast Document Conservation
Center. Otra actividad reciente fue la teleconferencia Periodical
Database, que se ofreció con el coauspicio del Centro
Caribeño de Recursos y el Sistema de Bibliotecas de la
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Impulsa, así mismo, la gestión
iniciada por la bibliotecaria Josefina del Toro Fulladosa, entonces
presidenta de la organización, para conceder el rango de
facultad a los bibliotecarios del sistema universitario público,
así como representación en los Senados Académicos.
Esta petición, que se logra con la aprobación de
la Ley de la Univesidad de Puerto Rico, según enmendada
en el 1966, garantiza una mejor retribución salarial y
la participación en uno de los organismos rectores de la
Universidad de Puerto Rico.
Igualmente, concede becas para realizar estudios
de bibliotecología a nivel de maestría o doctorado,
adopta un código de ética para los socios y otorga
una serie de distinciones que sirven de reconocimiento profesional.
En la actualidad, las distinciones concedidas son las siguientes:
Lección Magistral Josefina del Toro, Lauro a la Excelencia
en los Servicios de Información (Bibliotecario/a del año),
Distinción a la Labor Bibliográfica o de Investigación,
y Biblioteca, Archivo o Centro de Información del Año.
Reconocimiento por la sociedad
Aunque todavía encontramos personas que
desconocen la existencia de una organización de bibliotecarios,
contamos con el reconocimiento del Estado, si bien el mismo se
limita con frecuencia a celebrar el Día del Bibliotecario
como parte de la proclama de la Semana de la Biblioteca.
A través de los años organismos como la Asociación
de Graduadas de la Univesidad de Puerto Rico, el Instituto de
Cultura Puertorriqueña y la Asociación de Maestros,
manifiestan su reconocimiento al dedicarnos sus actividades, establecer
convenios o solicitar colaboración.
En lo que concierne a organismos internacionales,
la SBPR pertenece a la Internacional Federation of Library Associations
(IFLA), a la American Library Association y a la Association of
Caribbean Universities, Research and Institucional Libraries (ACURIL).
En esta última organización, pertenecemos actualmente
al Consejo Ejecutivo en representación de las asociaciones
nacionales. Organizaciones internacionales solicitan nuestro
patrocinio para celebrar sus actividades. En años
recientes, la SBPR sirve de anfitrión a las conferencias
anuales de ACURIL (1985 y 1995) y del Seminar on the Acquisition
of Latin American Library Materials (SALALM) en el 1998.
Problemas y planes futuros
El mayor problema que enfrentó en el pasado
la SBPR es justamente su falta de visión –podríamos
llamarle hoy día ausencia de planificación estratégica-,
y un apego a la tradición y al continuismo. Como
consecuencia de esto, encontramos que en la década del
70, mientras surgen cambios continuos en la profesión y
aumenta el número de bibliotecarios, la organización
permanece pasiva, lo que da lugar a que surjan otras asociaciones.
Esto a pesar de que desde sus orígenes la SBPR se visualiza
como capaz de aglutinar a bibliotecarios de distintas especialidades
y a tales fines se organizan grupos de interés (escolares,
bibliotecas públicas). A medida que surgen otras
organizaciones, pierden relevancia los grupos de interés.
El resultado inmediato de esta situación es una merma de
socios y la disminución del poder de convocaoria de la
SBPR. Si bien encontramos que muchos colegas pertenecen
a más de una organización, es obvio que su nivel
de compromiso y participación en la SBPR se limita, tanto
por razones de tiempo como por consideraciones económicas.
El problema que conlleva la proliferación
de asociaciones, sin embargo, no es necesariamente la diversidad,
sino la falta de unidad entre grupos afines. El resultado
de esta situación es obvio, tal y como lo expresa Naíme
Gutiérrez Quimbaya en su tesis de maestría:
"Si bien es cierto que se han dividido
por áreas de interés para velar por las necesidades
específicas de cada grupo, no es menos cierto que este
fenómeno debilita la fuerza que como grupo debieran tener
estos profesionales".
Así encontramos que las organizaciones
duplican continuamente sus actividades y esfuerzos, pese a sus
convergencias.
Para evitar divisiones futuras, se realiza un
esfuerzo encaminado a abrir un espacio para los colegas de bibliotecas
públicas. A tales fines, se crea un comité
especial, el de Bibliotecas Públicas, con el objetivo de
reactivar el grupo de interés con miras a la integración
de estos bibliotecarios dentro de la SBPR y establecer un enlace
oficial con estos colegas y con la División de Servicios
Bibliotecarios y de Información del Departamento de Educación,
desde donde se administran las bibliotecas públicas.
Nuestro objetivo hacia este grupo se reafirma con acciones inmediatas:
en nuestra conferencia anual del 1998 se incluye un panel bajo
el título: Bibliotecas públicas: servicios informativos,
recreativos, culturales y educativos y se programan varias
actividades de educación continua para el personal de las
bibliotecas públicas. Otro logro en esta dirección
es la elección de una colega que proviene de las filas
de bibliotecas públicas, la señora Josefina Gómez
de Hillyer, para ocupar la presidencia de la organización
en el año 2000.
De la misma forma, propiciamos que otros grupos
de interés se reúnan en el seno de nuestra conferencia.
En los dos últimos años, bibliotecarios de la rama
de las ciencias médicas y los que integran el Capítulo
de Puerto Rico de Reforma, Nacional Association to Promote Library
Services to the Spanish Speaking, realizan reuniones o foros dentro
de nuestro programa.
Por suerte, la rivalidad inicial se supera paulatinamente
y en la actualidad se comienzan a hacer trabajos en conjunto.
Así, por ejemplo, desde hace algunos años varias
asociaciones coordinan la emisión de un cartel con motivo
de la Semana de la Biblioteca, y la Asociación de Bibliotecarios
Escolares (ABESPRI) nos invita a participar en las actividades
que organizan durante la Semana de la Lectura. En el 1997,
durante la Conferenia Anual, se organizó el foro Las
asociaciones profesionales: divergencias y puntos de encuentro.
Uno de los resultados de este foro es una resolución
por parte de los asistentes que clama para que surja una colaboración
más estrecha entre las organizaciones existentes.
A la luz de ese reclamo se organiza un consorcio de asociaciones
profesionales. A pesar de que la iniciativa no logra acuerdos
concretos luego de dos reuniones, una de nuestras metas es reactivar
el consorcio de manera que comencemos a colaborar en proyectos
de mayor enjundia y repercusión.
Entre los proyectos en marcha se encuentra el
de nuestra casa sede, sueño que se contempla por largo
tiempo y que finalmente se logra en el 1998, mediante un convenio
con el Instituto de Cultura Puertorriqueña que nos cede
un espacio dentro de la Casa Biblioteca Dra. Concha Meléndez.
Aunque reducido, este espacio nos ofrece la oportunidad de tener
unas oficinas permanentes y organizar finalmente nuestros archivos,
que permanecen dispersos y fragmentados.
Para ampliar la participación de la matrícula,
procuramos diversificar la composición de la Junta Directiva,
de los comités y de otros grupos de trabajo de manera que
representen diferentes tipos de biblioteca, centros de trabajo
y puntos geográficos. A partir del año pasado
se hace una convocatoria a los socios para que presenten propuestas
con el fin de incluirlos como parte de las actividades de la conferencia
anual. En este mismo ánimo de apertura, el título
de nuestra revista, Acceso, consigna que este nuevo espacio
está disponible no sólo a los socios, sino a la
clase profesional en general. Se trabaja, además,
en la instalación de otro foro abierto a todos los colegas:
un grupo de discusión eletrónico a través
de la Internet.
En términos generales, podemos concluir
que la SBPR es una organización madura y, como tal, necesita
renovarse si no quiere perder su atractivo como organización
profesional. Un mero vistazo a su logo refleja elocuentemente
el apego a la tradición: ciertamente el libro como emblema
resulta obsoleto y excluyente. Hay que abrir la organización
a otras ideas y a los profesionales del presente y del futuro.
Ya éstos de por sí, rechazan la imagen tradicional
de la biblioteca y del bibliotecario y, mientras no conciliemos
esta brecha, cabe el riesgo de otra ruptura, esta vez la de los
especialistas de la información.
La serie de logros de sus años iniciales,
cuando gozaba de hegemonía absoluta, se puede retomar sustituyendo
el papel protagónico por uno de coordinador y facilitador,
de manera que se logre un consenso con las demás organizaciones
profesionales y se articulen proyectos en colaboración
para continuar el desarrollo de la profesión y de las bibliotecas
en Puerto Rico.
Referencias
Gutiérrez Quimbaya, Naimé.
"Opinión de los bibliotecarios en relación
a la colegiación compulsoria de la profesión en
Puerto Rico". (Tesis de maestría, Escuela Graduada
de Bibliotecología y Ciencia de la Información,
Universidad de Puerto Rico, 1998), p. 33.
|